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En exclusividad para ArquiPerú.com les ofrecemos este artículo aparecido en la prestigiosa revista chilena "Capital", edición del 25 de Octubre al 07 de Noviembre del 2002.

N de R : ArquiPerú.com no se responsabiliza por las opiniones vertidas en el presente artículo.


  

"Construir y Derrumbar"

 

11 de Setiembre de 2001:

de Arquitectos, Mecenas, Catástrofes y Paradojas

 

Nadie sabe el nombre del arquitecto de la Biblioteca de Alejandría, una de las 7 Maravillas del Mundo Antiguo, pero la leyenda consigna que el califa Omar fue el responsable de su destrucción en el año 641; de un modo semejante, las Torres Gemelas del World Trade Center han quedado indeleblemente asociadas con un exótico nombre hoy universalmente aborrecido: en la memoria de la humanidad la imagen de esos rascacielos nos sugiere más "Bin Laden" que "Minoru Yamasaki". De hecho, como veremos a continuación, el lugar que Minoru Yamasaki ocupa en la Historia de la Arquitectura debe ser el más incómodo.

 

Un fracaso de crítica

Los conocedores más exigentes y sofisticados no reconocieron, fuera de sus innovaciones estructurales, mayor aporte en las Torres Gemelas de Yamasaki, y las recibieron con unánime frialdad; cuando se inauguraron en 1973, Ada Louise Huxtable (autora de "The tall building artistically reconsidered: the search for a skyscraper style") no fue muy amable con ellas, sino más bien lapidaria: "estos son edificios grandes, pero no gran arquitectura". "Colosalmente aburridas", "inexpresivas", "carentes de interés" han sentenciado David Bennett y Charles Sheppard ("Skyscrapers: form and function" y "Skyscrapers: masterpieces of architecture"). Otros, obligados a escribir sobre ellas y como si no encontraran nada más interesante que decir (como Judith Dupré en "Skyscrapers" o Caroline Mierop en "Skyscrapers: higher and higher") prefieren entretenernos con la intrascendente anécdota de la hazaña del equilibrista francés Philippe Petit, que caminó por una cuerda entre ambas torres en 1974.

De todas maneras, siendo no sólo "grandes" sino las más altas del mundo (aunque sólo por dos años) las Torres Gemelas eran justas aspirantes al título de Maravilla del Mundo: un imán para los turistas que visitaban Manhattan, universalmente reconocidas, y -como prefiere decirse últimamente- se habían convertido -para bien y para mal- en un icono global. Aunque su arquitecto no hubiese puesto mucho empeño en lograr que así fuera, su propia escala colosal las hacía encarnar y representar algo incluso más grande que a sí mismas, y este simbolismo involuntario iba a sellar su trágico destino.

El fin de la Arquitectura Moderna

La enorme foto de unos edificios que se derrumban en medio de una gran nube de polvo abre el primer capítulo del bestseller publicado en 1977 por Charles Jencks, "El Lenguaje de la Arquitectura PostModerna" : para su autor, "La muerte de la Arquitectura Moderna" ocurrió exactamente a las 3:32 pm ("or thereabouts") del 15 de Julio de 1972.

 

 

El trascendental acontecimiento pasó en su momento desapercibido para muchos, pero, por lo menos Minoru Yamasaki debió sufrir en el alma y en el corazón cuando su "infame esquema de Pruitt-Igoe", que había sido premiado por el American Institute of Architects en 1951, sucumbió a las violentas explosiones con que las autoridades decidieron poner fin a este conjunto de vivienda social en Saint Louis (Missouri), convencidos de que eran irreparables los graves errores en su diseño que lo habían hecho socialmente inviable. El desconsolado Yamasaki podría encontrar compensación anímica y desagravio profesional en el hecho de que estaba a cargo nada menos que del edificio más alto que se estaba construyendo en el mundo: las Torres Gemelas de Nueva York.

 

El fin de la Era Moderna

El 15 de Julio de 1972 es casi una anécdota desconocida -comentada sólo por los profesores de historia de la Arquitectura- pero de lo que ocurrió el 11 de Setiembre de 2001 se enteró la Humanidad entera en el mismo momento en que ocurría: esta vez, el estruendoso asesinato de dos edificios que se derrumban en medio de una nube de polvo y humo -¡proyectados por el mismo arquitecto Minoru Yamasaki!- fue inmediatamente reconocido como un punto de quiebre en la Historia con "H" mayúscula.

 

 

No hay arquitecto al que no le duela la más mínima desfiguración de sus creaciones, y la demolición de una de sus obras es tal vez la herida más profunda que algunos tienen que soportar; pero la magnitud de las catástrofes en las que se han visto envueltos sus edificios es abrumadora: si Minoru Yamasaki está en el cielo, rogamos a Dios que no le permita ver la interminable repetición de los noticieros de CNN y los documentales del Discovery Channnel.

 

La Destrucción de la Arquitectura y el Arquitecto de la Destrucción

Otra paradoja del 11 de Setiembre relacionada con la Arquitectura tiene que ver con su némesis: cuenta la leyenda que cuando el califa Omar conquistó la ciudad de Alejandría y preguntó qué contenía ese edificio al que llamaban "Biblioteca" se le explicó que eran "muchos libros, sobre muchos temas". El invasor sentenció: "si dicen lo mismo que el Corán, son inútiles; si dicen otra cosa, están equivocados y son herejías: así que al fuego con ellos". La leyenda contemporánea, cierta o no, atribuye la destrucción de las Torres Gemelas a una suerte de califa Omar redivivo: un príncipe fanáticamente enemigo de quienes considera "infieles"; como su remoto antecesor, Bin Laden ha escrito una de las páginas más negras en la historia de la humanidad, que lo ha consagrado como uno de sus más grandes villanos, y como un inmisericorde magnicida capaz de tirarse abajo -sin pestañear, imaginamos- una de las maravillas del mundo. Como Bin Laden no se inmoló personalmente en el atroz ataque sino que sería el responsable de su planificación la prensa lo ha caracterizado como "el arquitecto" del atentado; sorprendentemente, para ejecutar "la obra" (¡la destrucción de los edificios!) sí contó con la colaboración de un "verdadero" graduado en arquitectura: Mohammed Atta. Si esto parece un galimatías, lo que viene es más desconcertante: muy pocos saben que el exótico apellido estuvo a punto de entrar por la puerta grande en la historia de la Arquitectura.

 

Los Modernos Mecenas de la Arquitectura

En el Índice Onomástico de cualquier tratado de Historia de la Arquitectura están reunidos codo a codo, como en una ceremonia de reconocimiento o una celebración, los distinguidos e ilustres nombres de quienes impulsaron su progreso: los apellidos de las familias Robie, Farnsworth, Schröder, Currutchet, Steiner y muchas más son una parte tan vital de la cultura y el olimpo de cualquier arquitecto como los nombres de nuestros héroes, puesto que les encargaron casas a Frank Lloyd Wright, Mies van der Rohe, Gerrit Rietveld, Le Corbusier, Adolf Loos, etc. dándoles la preciosa oportunidad de llevar a la práctica sus ideas. Si estos son los ídolos a emular, aquellos son los clientes con los que quisiéramos encontrarnos: esos mecenas ilustrados que en cada época se atreven a desafiar el gusto convencional arriesgándose a patrocinar la experimentación y apostar por lo original, lo inédito, lo creativo, sin lo cual esta disciplina se estancaría en la reiteración interminable de las fórmulas tradicionales.

Buena parte de los principales hitos en los que se encarnaron las ideas más avanzadas de la arquitectura de su tiempo son tan antropomórficos como para llevar y celebrar el nombre de aquellos cuya voluntad encarnan: hay una Fábrica Van Nelle y una Fábrica Fagus, un Rockefeller Center y un Centro Pompidou, un Instituto Salk, una Torre Einstein, un Cenotafio de Isaac Newton, una Fundación Ford, un Taller de Ozenfant, un Parque Güell y un larguísimo etcétera. De construirse en Jeddah tal como lo diseñó el brillante arquitecto noruego/norteamericano Peter Pran en 1992, el espectacular Edificio Bin Laden hubiese sobresalido entre los más notables y distinguidos edificios de la Historia, que se apellidan Larkin, Lever, Seagram, Willis-Faber & Dumas, Chrysler o Pirelli.

 

    

 

Y esa hubiera sido sin duda una mejor manera de "ganarle" a una de las Maravillas del Mundo: construyendo una mejor.

 

Y dejando en paz al pobre Yamasaki.

 

 

Artículo enviado por  el Arq. Harry Orsos Barrenechea CAP 2911
horsos@viabcp.com

 

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Actualizado / Updated : 04/11/02
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